La obesidad es una enfermedad crónica tratable que aparece cuando existe un exceso de tejido adiposo (grasa) en el cuerpo. Los expertos advierten de que sus efectos más negativos se producen porque actúa como un agente que acentúa y agrava a corto plazo y de forma muy evidente otras enfermedades como la diabetes, la hipertensión, las complicaciones cardiovasculares, enfermedades de la vesícula e incluso algunos tipos de cáncer, como el cáncer de estómago.

La obesidad causa trastorno emocional pues la imagen negativa del cuerpo es un problema grave para muchas mujeres jóvenes obesas. Ello conduce a una inseguridad extrema y malestar en ciertas situaciones sociales.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el país con más obesos perteneciente a esta organización son los Estados Unidos con más de una tercera parte de sus habitantes y el segundo lugar lo tiene México con una cuarta parte de su población. Además, en Estados Unidos el segundo grupo con más obesos son los hispanos.

Esto se debe principalmente a cambios en la alimentación, la  falta de ejercicio y los altos costos para adquirir comida saludable que resulta en preferencias por la comida rápida, consumo de alimentos procesados como las botanas y refrescos azucarados. ¿Sabías que una lata de refresco de 12 onzas (355 ml)  tiene 8 cucharadas de azúcar que no alimentan para nada?

Causas
Hay muchas causas implicadas en la aparición del problema. Además de una mala alimentación o la falta de ejercicio físico, también existen factores genéticos y orgánicos. En las comunidades hispanas/latinas se observa un crecimiento rápido de la obesidad por la mala alimentación basada en fritangas y comida rápida “fast food” que no require de tiempo en la cocina y es más económica que comprar verduras frescas y alimentos que requieren preparación como las carnes, peces y aves.

Entorno social
Si el entorno social en el que vivimos no apoya o no está acostumbrado a los hábitos de alimentación saludables, puede afectar negativamente la dieta de nosotros y de nuestras familias.  Lugares tales como los centros de cuidado infantil, escuelas, centros de diversión, reuniones sociales, fiestas y reuniones comunitarias pueden alterar nuestros hábitos de alimentación a tal grado que nuestros hijos pudieran aumentar de peso y dar señales de obesidad infantil.

Prevención
Llevar una dieta sana y equilibrada, junto con la práctica regular de ejercicio físico son claves para la prevención de la obesidad.

Los expertos aconsejan realizar un mínimo de cinco comidas de alimentos al día en raciones reducidas, así como seguir un patrón alimentario bajo en grasas y rico en frutas y verduras.

En cuanto al deporte, la constancia es fundamental. La recomendación es practicarlo de forma habitual al menos tres veces por semana durante 45 minutos. La intensidad debe adecuarse a las necesidades y al estado físico de la persona.

Una dieta balanceada
Una dieta balanceada o equilibrada es aquella que aporta nutrientes en las proporciones que el organismo sano necesita para su buen funcionamiento. Para saber cuál es la cantidad de cada alimento que se debe consumir, se recomienda seguir las indicaciones de Mi Plato.

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