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1. Diabetes
La diabetes es un ejemplo perfecto de una enfermedad que caracteriza a la comunidad hispana en los EE.UU. Ésta se presenta a una edad más temprana entre los hispanos/latinos que entre individuos de otros grupos étnicos: entre los 30-50 años.

Aunque la diabetes no afecta solamente a los latinos, un gran porcentaje de ellos padece de esta enfermedad y las autoridades de salud han hecho mucho énfasis en cómo combatirla. En promedio, los hispanos tienen el doble de probabilidad de padecer diabetes que las personas caucásicas no hispanas de la misma edad.

El Dr. Eduardo Cortés explicaba que esta enfermedad se puede prevenir. “Básicamente, la diabetes es una aumento en el nivel de azúcar en la sangre. Si nuestros abuelos o padres son diabéticos, nosotros llevaremos esa parte genética también y, en cierto momento, podemos llegar a desencadenar o desarrollar diabetes”, explicaba el médico.

Para que la diabetes se desarrolle, hay unos factores de riesgo que nos pueden afectar, entre los que desataca la alimentación: “En nuestra cultura no sabemos comer, desafortunadamente”, diría el Dr. Cortés, “porque comemos muchas harinas, arroz, frijoles, papa, etc.”.

Al comer un burrito, por ejemplo, tenemos la tortilla que envuelve el burrito, los frijoles que le acompañan y el arroz que se incluye también. “Eso son 3 o 4 carbohidratos al mismo tiempo y eso hace que aumentemos de peso y que el nivel de azúcar igual aumente”, continuaba explicando el galeno.

También el sedentarismo en nuestra sociedad influye negativamente en la prevención de la diabetes. Estas actividades provocan que esta enfermedad pueda, además, desencadenar en hipertensión y en colesterol.

2. Hipertensión y colesterol
“La diabetes va casi siempre de la mano de la hipertensión y del colesterol”, explicaba el Dr. Cortés, y esto es así porque las causas de las dos últimas también está en el sedentarismo y la mala alimentación, “y, normalmente, lo que sabe rico al paladar no es bueno para la salud”.

Además, no hay que olvidar que comer bien no significa comer en grandes cantidades, sino que las porciones han de ser moderadas. “No se nos enseña a comer y mantenemos la tradición que nos inculcaron nuestros padres, sin saber el balance de cuántas proteínas, carbohidratos, etc. Se necesita crear consciencia de lo que estamos comiendo para nuestra propia salud y la de nuestros hijos, para seguir cuidando a las generaciones que vienen”, aconsejaba este médico familiar.

3. Obesidad
Los espectaculares avances que han experimentado las ciencias de la alimentación y de la nutrición en las últimas décadas revelan la importancia que tiene llevar a cabo una alimentación adecuada como una de las mejores vías de promoción de la salud y del bienestar físico y emocional.

Comiendo bien evitamos, por ejemplo, la obesidad, un debilitante y, muy a menudo, catalizador de una enfermedad crónica. “Si no controlamos nuestra dieta, tampoco podremos controlar la de nuestros hijos. Es por eso que se ven muchos casos de obesidad infantil también, porque nosotros, como padres, de pronto no tenemos esa visión y no estamos ayudando a nuestros hijos a que crezcan en un ambiente saludable”, comentaba el Dr. Eduardo.

4. Enfermedades cardíacas y derrames cerebrales
Por último, siendo las principales causas de muerte en la comunidad hispana, están las enfermedades cardíacas y los derrames cerebrales. Así lo dice la Asociación Americana del Corazón.
Estas enfermedades representan un tercio de las muertes entre las mujeres hispanas y más del 27 por ciento de las muertes entre los hombres hispanos.

Desafortunadamente, los hispanos en Estados Unidos –en particular las mujeres- son mucho menos conscientes de las enfermedades del corazón que otros grupos étnicos y esta falta de conciencia las pone en mayor riesgo, ya que son menos propensas a tomar ninguna medida para prevenir la enfermedad cardíaca.

Además, muchos mujeres hispanas padecen condiciones médicas que aumentan su riesgo de enfermedad cardíaca y derrames cerebrales. Las estadísticas recientes de la Asociación Americana del Corazón indican que:

  • 22 por ciento de las mujeres hispanas de 20 a 74 tienen presión arterial alta.
  • Las mujeres hispanas son más propensas a fumar que las caucásicas –alrededor de 12,5 por ciento de las mujeres mayores de 18 años.
  • Casi la mitad (48 por ciento) de las mujeres hispanas entre las edades 20-74 tienen colesterol de 200 mg/dL o más alto. En una persona sana, el colesterol debe estar por debajo de 100 mg/dL.

5. Cáncer
Los tipos de cáncer más comunes entre los hispanos incluyen el de seno, colorrectal, hígado, pulmón, melanoma, próstata, estómago y cervicouterino. El cáncer en general es responsable por alrededor del 20 por ciento de muertes de hispanos en Estados Unidos, al año. Una dieta rica en antioxidantes y un estilo de vida activo ayudan a prevenir enfermedades peligrosas como el cáncer.

6. Enfermedades respiratorias
Las tres condiciones principales: el asma, el enfisema y la bronquitis crónica. El factor primario que contribuye a estas enfermedades es el tabaquismo. Algunos hispanos se encuentran en alto riesgo debido a que viven en áreas con altas tasas de contaminación y consumo de tabaco. La influenza es una condición respiratoria muy contagiosa, y a pesar de que las personas se pueden recuperar en pocos días, algunas complicaciones como la neumonía, pueden ser mortales. Los hispanos son un segmento de alto riesgo por su bajo porcentaje de vacunación y por la complicación de enfermedades como el asma y la diabetes.

Consejos que marcarán la diferencia en su salud

  • Deje de fumar.
  • Baje de peso.
  • Coma saludable evitando las grasas.
  • Beba alcohol con moderación.
  • Haga ejercicio regularmente.